El viernes pasado, llevamos a cabo un diálogo de sensibilización con los ingenieros de una constructora clienta de nuestro despacho. Hemos estado trabajando en conjunto para implementar su proceso de gestión de cumplimiento en materia laboral. Las exigencias de las recientes reformas laborales han sido una oportunidad para la empresa de gestionar con mayor diligencia sus relaciones laborales. Así han reducido sus riesgos frente a sanciones administrativas y demandas, y, simultáneamente, han puesto en marcha un proceso de adaptación y mejora continua frente a las condiciones que cotidianamente se experimentan en la obra.
El diálogo tuvo como fin sensibilizar a los ingenieros, responsables de la construcción de veinte, treinta casas, según la asignación, sobre su rol en las relaciones laborales de la constructora con los trabajadores de la construcción. Algo importante si se considera que cada ingeniero es responsable de gestionar el funcionamiento de múltiples cuadrillas.
Durante nuestra conversación, escuchamos de voz de los ingenieros, algunos casos que se presentan. Por ejemplo, ¿qué pasa si una persona no tiene documentos de identificación? ¿La contrato? Una adecuada gestión de riesgos empresarial, rápidamente respondería con una tajante negativa.
Veo la incomodidad en los rostros de los ingenieros. Reflexiono. ¿Cómo me sentiría si mis funciones incluyeran obstaculizar la dignificación que una persona logra mediante su trabajo, en base a una falta de papeles? ¿Es una carencia administrativa, consistente en no tener identidad frente a las instituciones, razón suficiente para limitarle a un ser humano la posibilidad de trabajar para subsistir? Para la empresa, contratar a una persona en esa condición, trae como consecuencia la no deducción del pago de su salario y tampoco sería posible inscribirlo ante el IMSS, por lo que se correría un grave riesgo ante un eventual riesgo de trabajo y su consecuente capital constitutivo, eso sin mencionar las sanciones administrativas en caso de inspección. Una mala decisión empresarial por donde se le vea.
En cambio, el departamento de recursos humanos ha compartido con los ingenieros la checklist de documentos que se necesitan recabar para contratar legalmente a una persona y se pone a su disposición para efecto de contratar en el momento que se necesita. De la conversación, y a partir de las necesidades de la empresa, surge la iniciativa de crear y gestionar una base de datos que facilite los procesos internos. Son dulces los frutos de un dialogo de retroalimentación interdepartamental basado en necesidades, limitaciones, expectativas y condiciones de la organización y las personas que la integran.
Hemos establecido un ritmo mensual para estas actividades, que se llevan a cabo como parte del plan de compliance laboral en el que hemos estado trabajando.
Nota al pie: Las leyes suelen no considerar a quienes viven en condiciones vulnerables. Lejos de facilitarles un mejor desarrollo, suele imponer cargas administrativas que limitan el ejercicio de los más esenciales derechos de un ser humano, como lo es el derecho a trabajar. Hace falta legislar desde una ética que ponga en el centro las necesidades de las personas y su organización, con la conciencia de que cuidar a una parte, implicar cuidar a ambas. Es necesario abandonar como premisa de diseño la histórica lucha entre la clase obrera y patronal para darle paso a una época donde se cultive una cooperación fundada en el cuidado de las personas y una repartición equitativa de los derechos y obligaciones derivados de la actividad empresarial y los riesgos que se corren en su ejecución.

Comentarios
Publicar un comentario